miércoles, 29 de diciembre de 2010
¿Cuántas veces?
¿Cuántas veces te has dicho a tí mismo que no volverán a hacerte daño?
¿Cuántas veces te has decidido a olvidarle?
¿Cuántas veces te has jurado no volver a mirar sus fotos?
¿Cuántas veces has intentado no dirigirle la palabra?
¿Y cuántas veces lo has conseguido?
Ahora pon el contador a cero y empieza otra vez.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Reflexiones de medianoche
Las relaciones interpersonales son siempre difíciles, complicadas a veces más raras de lo que podemos llegar a pensar. No importa cuántos años o cuantos meses hace que conozcas a alguien, nunca terminarás de conocerle. El día menos pensado dejará de hablarte, o simplemente se distanciará cuando menos te lo esperes y sin explicaciones.
Le darás mil vueltas, te enfadarás y podrás pasarte la noche en vela pensando en qué hiciste o dijiste para que ahora la relación esté en ese punto, en punto muerto... Pero no encontrarás respuesta. Simplemente, cuando quieras darte cuenta ya no estará. La misma persona que derramaba sus lágrimas en tu hombro pasará a felicitarte alguna que otra Navidad porque no le quede más remedio y por no quedar tan mal, quizá su conciencia se sienta mejor así.
El caso es que cuando menos lo eches de menos, menos te acuerdes de todas sus historias, de lo que le ayudaste, y por supuesto, de todo lo que te ayudó, de las risas y de los malos momentos aparecerá, dirá algo que de te descoloque, fingirá que le importas y se volverá a marchar siguiendo el mismo camino por el que vino, sobre sus huellas, con paso firme y dejando sus pisadas bien marcadas.
Lo peor no es que no haya dejado de echarle de menos. Lo peor es lo que me cuesta aceptarlo.

O como dirían ellos: "Quizás te estoy mintiendo, resulta que no puedo aceptar que aun te eche de menos y que este menos vaya aun a más"
domingo, 1 de noviembre de 2009
¿Agobio? ¡Qué va!
Además, soy masoca. Quien me conozca un poco sabe de mi adversión a la religión, casi en especial a la Católica, ¿qué le vamos a hacer?. La verdad es que me gusta conocerlas todas, es curioso e interesante. Pero nunca me ha gustado aceptar algo que el resto de mi familia ha dado por hecho durante generaciones porque sí. Quiero decir, todos bautizados, creyentes.. tal y tal. A mi nadie me preguntó si quería ser bautizada o hacer la comunión... ni siquiera al meterme en un colegio de monjas cuando tenía 3 años (pero eso es aparte, porque no puedo quejarme de mi colegio... yo era la niña mimanda, ¿hay algo mejor?).
El caso es que como pensé que eran asignaturas fáciles, allá que fui y elegí Doctrina Católica y su Didáctica I como optativa y Doctrina Católica y su Didáctica II de libre, 6 créditos cada una. Vale, pensé, yo voy, escucho... y ya está. ¿Que me van a preguntar que no sepa después de estar 14 años de mi vida en un colegio de monjas?. El caso es que cada vez que toca clase salgo quemada, muy quemada. La asinatura la da un cura, no podría ser de otro modo, que es muy irrespetuoso con los no creyentes o con los que son de otra religión. Para él, los agnósticos son gilipollas y los ateos una panda de blasfemos no más inteligentes que los agnósticos.
A ver... esas cosas me indignan. Tú tienes tus creencias, y yo las respeto, me callo y tomo apuntes. Pero no me parece justo que por no querer dar Francés II o Comentario de Textos en Lengua Inglesa (que es realmente por lo que elegí estas asignaturas) tengas derecho a insultarme. Cuando se lo comenté a mi madre me dijo: " Tu tranquila, no te molestes por esas tonterías, no dejes que te convenzan ni cambies lo que tus creencias por lo que diga ese fanático." No me gusta para nada la forma en la que se refiere a otras religiones que no son la suya, habla con un desprecio enorme y a la mayoría las cataloga de sectas. Y luego se pone a decir palabros raros que ni él sabe escribir... yo pensaba que en el examen preguntaría las típicas cosas que todos sabemos, Navidad, Semana Santa... pero parece que esto va a ser más chungo de aprobar que de soportar. Además al padre de mi compañera de piso (sí, por lo que se ve está ahí desde que crearon la facultad) le suspendió por decir lo siguiente: "¡Viva el comunismo!". Tócate los cojones, Mariloli. Si escuchara lo que pasa por mi mente...
Además este año el horario es lo peor. Normalmente entro a las 9.30, salgo a las 14.30 vuelvo a las 16.30 y tengo clase hasta las 19.30 o las 20... y porque es a la hora a la que tengo que estar en la Escuela de idiomas, vamos, que mi jornanda suele terminar a las 21. Llego al piso cansada y con sueño, pero no... no puedo simplemente sentarme un rato en el sofá e irme a dormir, no. Tengo que hacer trabajos, ejercicios y hasta ensayos en inglés. Por suerte los viernes no tengo clase, así que aprovecho la mañana para quedar con Fernando y ponernos al día con los trabajos de Modelado y luego por la tarde al bus de camino al pueblo.
Apenas tengo tiempo para salir los jueves o los sábados, aunque he de reconocer que la semana pasada en el Intercampus aproveché bastante bien, volvimos a mi piso cuando cerraron todos los bares a eso de las 6 y pico de la mañana y nos preocupaba más los ruidos de las tripas de Alicia que tener que levantarnos a las 10.
Ya otro día contaré mi primera experiencia con los niños en el cole... que también tiene lo suyo.



